17 oct. 2016

Guía de viaje por la Costa Este USA: Williamsburg y Shenandoah National Park (Virginia)

Camino de Williamsburg
Justo después de Washington empezó nuestra parte del viaje totalmente improvisada. Teníamos más de 15 días por delante y el coche con el depósito lleno, muchas ganas y ningún GPS. Así que tocaba perderse por el estado de Virginia.

¿Por qué y como acabamos en Williamsburg?

Nos habían comentado que la aldea de Williamsburg merecía la pena y era uno de los destinos de turismo nacional más popular, por la batalla que tuvo lugar en la zona y porque habían conservado el pueblo como en el siglo XVIII. No está muy lejos de Washington DC y decidimos pasarnos. El coche lo puedes dejar en el centro de visitantes, donde hay muchos folletos con las diferentes actividades, te explican como llegar al pueblo y todo está muy preparado.
Te explican que puedes pagar si quieres una "entrada" de día (20 dólares) para poder visitar todos los sitios pero como nosotros llegamos tardecillo nos comentaron que no merecía la pena porque a las 5 casi todo cerraba.
Esta entrada era para visitar algunas de las casas por dentro basicamente y hacer algunas actividades como la aprender la danza popular y el colonial diner. Nosotros no pagamos nada y aun así pudimos entrar en muchos sitios, así que en principio si vais os recomiendo que no pilléis la entrada, aunque como digo allí os lo explican todo muy bien.


Tardamos unos 15 minutos paseando en llegar a la aldea, el sendero pasaba por un riachuelo y todo era bosque verde, húmedo y precioso, lloviznaba un poco pero nada molesto.
La aldea de Williamsburg está muy conseguida, es totalmente peatonal, no hay cableado, las casas son de madera y ladrillo, mantiene la iglesia original y lo mejor...¡todo el mundo va vestido de época!

Los únicos que desentonan son los turistas, obviamente todo está hecho para nosotros pero bastante conseguido. Los carteles de las tiendas imitan a los antiguos y las pocas casas habitadas que hay en la aldea están super cuidadas. Nos contaron que los que viven allí (que son los trabajadores de restaurantes y tiendas) no pueden tender sus ropas modernas a la vista ni tener artefactos contemporáneos por ahí en medio, todo muy cuidado para que nos sintamos en el pasado.



Lo que más nos gustó fue al iglesia con su cementerio contiguo, era gratis entrar pero podías dejar una donación si querías. Dentro había algunos señores que te contaban la historia de la iglesia y contestaban las preguntas que les hicieras y eran super agradables, como casi todo el mundo por allí.

Las tiendas y restaurantes no obstante si venden de todo, muchas cositas hechas a mano de maderas pero también chucherías y recuerdos de todo tipo, armas antiguas, cosas de navidad...y un poco de todo. En Williamsburg por fin encontramos en la librería de la aldea un mapa de carreteras en condiciones ¡estábamos salvados!
Los restaurantes también son modernos y hay al menos cinco para elegir, comimos ensalada de salmón y hamburguesa con cerveza artesana muy rica y de precio no estuvo mal, en la media.



La aldea tiene literalmente 3 ó 4 calles así que con unas horas tienes de sobra para visitar este lugar tan encantador y curioso, que os recomiendo 100% si pasáis por la zona.

Después de Williamsburg decidimos ir hacía Shenandoah, un parque natural enorme que hay en el estado de Virginia y que no nos cogía muy a desmano. El problema es que hacía fresco en el interior y empezó a anochecer rápido, cuando llegamos al parque había tanta niebla que no veíamos más allá de un metro del coche así que paramos en el primer motel de carretera que vimos ya en el parque, el Colony House Motel que nos costo 72 dólares la noche (el más barato del viaje) y que era el primer motel auténtico del viaje.

El lodge no podía ser más típico y estaba en unas condiciones reguleras. La bañera llena de desconchones, el chorro casi me mata de la presión, el olor a humedad en la habitación era tremendo y bueno, todo muy desvencijado.  El wifi llegaba a duras penas pero nos dejaron una bolsa con caramelitos agradeciéndonos el alojarnos en su motel al que llamaban "vintage".
Yo estaba encantada, porque uno de los must del viaje era quedarse al menos una noche en uno de esos.
Motel auténtico en Shennandoah National Park 
Para cenar fuimos a un pueblecito cercano que se llamaba Waynesboro y en el que cenamos estupendamente por menos de 40 dólares (Virginia fue con diferencia el estado más barato en el que hemos estado). Super sandwich de pollo con patatas y filetón de ternera con original mush potato...riquísimo!!

Al día siguiente queríamos hacer alguna actividad por el parque, alguna ruta bonita o algo pero desgraciadamente por la mañana había exactamente la misma niebla que por la noche, así que no íbamos a poder disfrutar nada de las vistas ni del parque. Decidimos salir de las montañas hacía zonas más despejadas y tiramos hacía Lancaster.

¡En el próximo post os contaré nuestra experiencia por la zona de Lancaster, con los amish y la sorpresa de los trenes!

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