14 jul. 2009

Eutanasia

Medio dormida, tirada en la cama, los ojos rojos e hinchados, se había ido, era una historia hacía tiempo anunciada, pero aun así inesperada, el dolor le inundaba, llegaba desde los dedos de los pies hasta dar punzadas en las sienes, el pecho ardia.
Pronto acabaria este dolor, todos los dolores, era la hora de dejar de sufrir, de dejar que la gente sufriera, de pasar página.
Se habia estado resignando, esperando, pero la esperanza se habia ido, y ahora todo lo demás también se iba a ir con ella.
Pensaba que sería suficiente con las quince que se habia tomado, claro que sí, esta inseguridad era una chorrada, ya notaba como se cansaba más y más, ¿o era pura sugestión?
Había pensado dejar la nota, pero ¿para qué?, o ¿para quién?, no, sin nota era mejor, no sentía la necesidad de disculparse con nadie por lo que iba a hacer.
Se imaginaba ya en la sala de autopsias, con el pecho abierto, vaya imagen desagradable antes de morir, pensó. Sus ojos se cerraron y todo acabó.




Hoy estoy de un humor genial, contenta, ¿Por qué se me ocurrirán estas historias tan raras? En fin, cuando algo me sale, me sale, y lo escribo, a veces en el blog y otras veces no, hoy ha tocado.
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