8 feb. 2010

Capuchinos de Palermo














Cuando viajamos y hacemos turismo, siempre intentamos no ir a los sitios como borregos, aunque en algunos casos es inevitable nos gusta salirnos un poco de lo habitual, conocer sitios curiosos en los que haya menos afluencia de público, meternos en la cultura, etc...

Siempre me ha sorprendido cómo vende el mundo de lo tétrico, morboso e inexplicable, como los cementerios, las catacumbas de París, Roma o Palermo, los fantasmas de Edimburgo y un largo etcétera.
Para mí y a pesar de ganarme los comentarios y la etiqueta de friki por parte de mis amigos es imprescindible cuando viajo conocer los cementerios de las ciudades, manías que tiene una...
El tema me parece interesante y creo que por las costumbres funerarias puedes aprender mucho de un pueblo y de sus gentes. He echado un vistazo por la red y he encontrado algunas cosillas que quizás os sorprendan, hoy vamos a dedicar el post a hablar de las escalofriantes Catacumbas de Palermo.

Las catacumbas datan de 1599 cuando se enterró por primera vez a un monje capuchino para que fuera rezado y visitado, el Hermano Silvestro de Gubio (la momia más antigua que podemos ver aquí).
Poco a poco esto se fue convirtiendo en una tradición local, al punto de que muchos dejaban instrucciones en su testamento respecto a las ropas que lucirían después de muertos e incluso las que deberían ponerle pasado un tiempo.
Así se fueron reuniendo aproximadamente un total de 8.000 cadáveres hasta día de hoy, todos ellos embalsamados con diferentes métodos.

Los cadáveres o momias están expuestos en hileras clasificados en Hombres, Mujeres, Niños, Vírgenes, Monjes y Profesionales. En el pasillo de los profesionales podemos encontrar jueces, profesores, militares algunos incluso enterrados con sus ropas militares.

Destaca por el estado de conservación el cuerpo de la pequeña Rosalía Lombardo (la primera foto) una niña de 2 años que parece más bien dormida. El cuerpo fue momificado en 1920 por el doctor Solafia mediante inyección de compuestos químicos, pero hasta el día de hoy se desconoce la fórmula, pues se llevó su secreto a la tumba. Este fue uno de los últimos cuerpos que se depositaron en las catacumbas de Palermo y dicen que a veces la niña abre los ojos...

¿Qué os parece? ¿os apetecería raros una vuelta por ahí?

Todas las fotos son de aquí.

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