La Mujer Emparedada
Cierta noche de invierno del año 1868 llamaron a la puerta de la casa número 4 de la calle Marqués de Mina, próxima a la parroquia de San Lorenzo y donde vivía Ésteban Pérez, maestro albañil. Abrió la puerta el hombre, que ya estaba acostado rezongando entre dientes que le llamasen a una hora decente y se encontró con un caballero bien portado, cubierto con chistera y envuelto en vistosa capa, que muy cortesmente le dijo: -Maestro, ¿podría usted hacer ahora mismo un pequeño trabajo que es muy urgente? El hombre pensando que la molestia le reportaría natural ganancia, respondió: -Siendo cosa urgente, no puedo negarme, aunque no es hora agradable para trabajar. Lo malo es que no vamos a encontrar materiales porque los polveros están cerrados. - No se preocupe por ello, que ya está previsto el yeso y la cal que serán necesarios. Recoja usted sus herramientas que es lo único que se precisa. Hízolo así el maestro albañil, y salieron. En la esquina de Sta Clara había un coche de caball...