19 nov. 2015

Road trip por los Balcanes (Parte II)

Hoy voy a seguir con la segunda parte del road trip que hice hace unos meses por los Balcanes, si queréis leer la primera parte podéis hacerlo aquí.
Road trip por los Balcanes (Parte II) maletero lola rubio
Dubrovnik

El tercer día cogimos el coche rumbo a la famosa ciudad de Dubrovnik. También llegamos por la noche, nos costó especial trabajo encontrar el hostel, cerca de la ciudadela pero fuera. Las calles de Dubrovnik son complicadas, con escaleras y callejones por todas partes, sin salida y sin luz, bastante confuso. Lo que si os puedo decir es que cuando los locales nos vieron desorientados salieron en nuestra ayuda, nadie o casi nadie habla inglés en los Balcanes, pero nos ayudaron muchísimo, un señor se puso a buscar el "hostel" que era una habitación en realidad, y finalmente con la ayuda de los vecinos encontramos nuestro alojamiento, que como todos los anteriores estaba muy bien equipado.
Cenamos en la ciudad vieja de Dubrovnik, que estábamos deseando conocer, para estar allí no fue caro, cenamos pizza.
Tengo opiniones encontradas sobre Dubrovnik, su belleza ya ha sido demostrada, pero tiene varias cosas que no me gustan: la primera que está siempre llena de gente y esto le resta bastante encanto convirtiéndola en un parque temático. La segunda que está muy reconstruida, prácticamente nada es cien por cien original ya que fue bombardeada y reconstruida hace relativamente poco, eso sí, muy bien reconstruida. Lo que más me gustó fue perderme por sus callejuelas por la noche, subir las escaleras y coger calles estrechisímas donde no había ni un alma. La zona baja estaba llena de bares y gente bebiendo y de marcha.
Road trip por los Balcanes (Parte II) maletero lola rubio
Dubrovnik

A la mañana siguiente y tras nuestra breve incursión Dubrovniana nos dirigimos a la frontera, las carreteras en esta zona son maravillosas, la etapa Split-Dubrovnik-Bosnia fue preciosa, toda por la costa. No hay autovías en Croacia, son carreteras de doble sentido pero están bien asfaltadas. Cruzamos la frontera sin problemas aunque había algo de atasco, era verano así que la gente se movía.
Las carreteras en Bosnia son algo peores pero también se dejan cruzar sin incidencias. Una anécdota curiosa es que en muchas ocasiones los coches con los que nos cruzábamos nos hacían señales con las largas, ¿que querían decirnos? a la tercera o cuarta vez ya estábamos muy rayados con qué nos querían decir y haciendo comprobaciones de que todo fuera bien. Al tiempo caímos en que los bosnios hacen esto para avisarte de que la policía está cerca. La policía Bosnia de carreteras se esconde entre matorrales cuando te ven venir salen y te hacen parar, nos pasó una vez. Nos registraron todo, todo, todo, pero no nos dijeron nada ni nos pusieron ninguna multa, todo fue bien. Debo admitir que yo estaba acojonada.

Llegamos a Mostar a medio día, aparcamos en un aparcamiento "privado" que llevaban unos trentañeros que se sacaban una pasta con aquello, que no parecía nada legal, pero estábamos en bosnia y ya nos habían aconsejado algunos amigos que siempre dejáramos el coche a buen recaudo, además teníamos todas las maletas dentro, así que pagamos los 5€ pero nos quedamos tranquilos.
Móstar fue otro de esos destinos peculiares y famosos (por el tema de la guerra y el puente) que más disfruté. Dimos una vuelta por el pequeño pueblo, el rio lo corta en dos mitades y en medio está el famoso puente del que había niños tirándose, pidiendo dinero por hacerlo. Alrededor del puente hay un mercadillo de bolsos, trapos, mueblecitos y mucha artesanía. Compramos algunas medallas de la segunda guerra mundial y una máscara de gas, algunos souvenirs y postales, todo estaba tirado de precio. Comimos en una especie de gran restaurante asador al aire libre, de las mejores comidas del viaje y muy barata. Brochetas de carne, patatas asadas, verduras asadas y creo recordar que algunas salsas raras.
Road trip por los Balcanes (Parte II) maletero lola rubio
Mostar

Después de la comida era hora de retomar nuestro viaje rumbo a Sarajevo. Esta ciudad es la única de todo el viaje de la que me quedé con muchas ganas de más y a la que sin duda volveré en el futuro si las circunstancias me lo permiten. Llegamos al anochecer, dejamos el coche en un parking y fuimos al apartamento que habíamos cogido. No dimos con el dueño y lo llamamos desde un hostel cercano, nos dijo que tardaría como una hora así que dejamos las maletas en el hostel (donde se portarón súper bien y les dimos propina después por ello) y fuimos a dar una vuelta y a cenar.

Sarajevo es una ciudad única. He estado en ciudades del norte de África, en muchas europeas y en norte y centro américa, pero Sarajevo es muy diferente a todo, no sabría compararla con nada.
La ciudad tiene una increíble fusión cultural que ves desde que pones el pie allí. Mezquitas, iglesias, sinagogas, iglesias ortodoxas...todo en la misma manzana. Lo mismo con los restaurantes, las tiendas...todo es similar a un zoco marroquí pero mucho más "europeo". Perros en las calles, gente en las calles, charlando, fumando en cachimba o tomando té.
Familias enteras de paseo, luces y puestos humeantes.

Cenamos en un local de comida bosnia-árabe alucinante. Todo era diferente, sabores nuevos y fusiones que nunca ante sabía probado, mientras cenábamos escuchamos el sonido del almuecín  llamando a la oración.  El recuerdo que tengo de Sarajevo y de esa noche es algo difuso, como si el lugar no fuera real.

Contaré la tercera y última parte de este viaje en breve...
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